Y cuando el malvado,
que asola la tierra,
domeñe a las flores
con espada negra
de sangre manchada;
y cuando su puño
se agite contra los cielos,
y tiembles estos;
cuando el malvado,
desgraciado,
escupa rancia su saliva
al mar turbio,
se envenenará la tierra,
se encorvarán los árboles,
se arrugarán;
cuando así haya satisfecho
su sed miserable,
el mundo gritará
para que alguien
se acuerde
del día de su muerte.
que asola la tierra,
domeñe a las flores
con espada negra
de sangre manchada;
y cuando su puño
se agite contra los cielos,
y tiembles estos;
cuando el malvado,
desgraciado,
escupa rancia su saliva
al mar turbio,
se envenenará la tierra,
se encorvarán los árboles,
se arrugarán;
cuando así haya satisfecho
su sed miserable,
el mundo gritará
para que alguien
se acuerde
del día de su muerte.
El fantasma es incapaz de olvidar al malvado, que cobarde jamás dio satisfecha su sed de sangre. El fantasma es incapaz de olvidar al malvado, porque el malvado es inolvidable.
ResponderEliminarEl malvado no era tan malo. El fantasma lo recuerda como un bueno hombre, todos los días de su vida.
Ojalá el malvado hubiese estado a tiempo de corregir esto...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarhola sandor,yo tanpoco lo olvido y pienso en el cada minutos no se quien eres...yo soy su padre y me alegra saber que aun algunos de sus amigos lo recuerdan...un abrazo de amador
ResponderEliminar