I
Puede leerse en el
epitafio:
"En el marco de
esta ventana desmadejada
secóse la más umbría
gota para esa amada".
II
Entre las finas capas de polvo de este
marco solitario en el que toda cuita era derramada, hállase una lágrima
tristemente enterrada. Una frente surcada cruelmente en arrugas, baldía y
yerma, apóyase en la noche con la mirada enferma. En su décimo tercer suspiro
comprende su desgracia, y es que ninguno frívolo lo sacia. Repasa esas finas
motas, todas ellas rotas; dentro, tapada para su amada, la más umbría gota. Las
estrellas tiritan, las nubes musitan. Son sus párpados rojos muestra de sus
despojos.
Qué
pena asáltale cuando, en su soledad, en la gota umbría pensando, comprende la
realidad. Insolente aplastando de la lágrima la tumba, de alcohol una botella
su mundo derrumba.
III
Cuando ambos, botella y desengañado,
bésanse, el uno comprende que nada más húmedo rociará su rostro y nada más
besará sus labios; la otra comprende su maldad irremediable y maliciosa suspira
un vaho fétido.
Y ahí, al amparo de nadie, y esperando una
luz que esperanza irradie (la aurora se retrasa, nunca llegará para él),
murmura unos versos que rayó en su cabeza...
Yo sigo aquí,
inútil,
rimando palabras
insumisas.
Yo sigo aquí,
inútil,
midiendo versos
vacíos.
Yo sigo aquí,
inútil,
retratando estrellas
perdidas.
Yo sigo aquí,
inútil,
lánguido;
yo sigo aquí.
Sardónico sonríe, amargado, amargo.
Un hilo de sangre resbala hasta su mentón y
recuerda insulsos insultos: "La han besado”. No..., la han perdido.
Y así, perdiéndola, encontré mi camino:
perdido. Solo como nunca soñaste; solo como siempre imaginaste.
Lacónico gime, penoso, pena.
Lacónico gime, penoso, pena.
Ya no le quedan lágrimas; se ha secado la
fuente de su vida. Solo quedan rotos suspiros.
Porque esa, esa sola umbría, manchó para siempre su huida. Ya no quedan sentimientos. Solo falacias.
Porque esa, esa sola umbría, manchó para siempre su huida. Ya no quedan sentimientos. Solo falacias.
IV
¿Dónde están mis lágrimas?
Búscalas bajo el polvo.
¿Cómo? ¿Entre mi piel?
Búscalas bajo el polvo.
¿Cómo? ¿Entre mi piel?
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